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Melissa Mora: centro y objeto de las críticas más ácidas, airadas y venenosas con tintes de envidia

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Melissa Mora, un nombre y apellido que no pasan inadvertidos para un importante sector de esta criolla y variopinta sociedad de cánones mojigatos.

Desde hace muchos años esta oriunda de San Ramón ha cosechado una andanada de críticas por las más diversidad razones: por su pasado, por su presente y hasta por su futuro.

Ella, blindada por una confianza de acero, camina por la vida cumpliendo metas, aunque le cholle y duela a más de uno y una. Y aclaro: ella no es ni amiga, ni amistad, ni pariente ni doliente mía.

Su incursión en el programa Tu Cara Me Suena (#TCMSCR) vino a insuflar ese odio y envidia de quienes "no se sienten representados" por una "tierrosa" como ella.

Lea también: Melissa Mora cambia de género en la primera gala de #TCMSCR.

Valga decir que así (tierrosos o tierrosas) les dicen a quienes "no son como ellos" o no encajan en sus gustos y hasta en sus valores de porcelana o cristal.

Los comentarios de anoche -mientras ella estaba al aire con su personificación de Pedro Fernández- destilaron acidez pura, de esa que corroe intenciones y roba la paz, aunque sus detractores se escuden en que ella no les roba la paz.

Las críticas más punzantes salieron y han salido de las mujeres, paradójicamente. Son muchas de ellas las que se toman el tiempo de lapidarla y hasta puedo imaginar en sus caras esa perversa y retorcida pasión por crucificarla por su atuendo, por sus movimientos, por lo que dice o deja de decir.

Pero insisto: allí está ella, feliz cumpliendo sueños y convirtiéndose -consciente o inconscientemente- en el centro del odio de muchas personas.

¿Por qué dedico unas líneas a hablar de ella (no a defenderla, porque está claro que ella se defiende solita)?

Muy sencillo: porque mucho de lo que pasa en torno a esta madre de una niña nos desnuda como sociedad: gente que está más pendiente por la vida ajena que por la propia; gente que no aplaude ni apoya cuando alguien cumple metas o destaca en algún campo, y personas que se alimentan de dispensar veneno como si fuera un deporte nacional (y se vanaglorian por ello).

Los ejemplos sobran: si fulano tiene una casa linda, un buen carro y viaja regularmente entonces anda en malos pasos o es patrocinado o patrocinada por un tercero; si sutano es delgado o delgada por el ejercicio, entonces está enfermo, pero sí está pasado de peso pues que pierda kilos porque "no le luce la panza".

Por Dios... Si así como son tan diligentes para criticar también lo fueran para ayudar a los más necesitados; de sembrar árboles, recoger basura y recicilar; de auxiliar a un animalito y hasta de pagar los impuestos y las cargas sociales este país sería otra cosa.